Reenviar a un amigo
Cabezote EE le explica

El Espectador le explica las propuestas para reformar a la Policía en Colombia

Es miércoles, día de El Espectador le explica. Seguimos en paro nacional. Un mes ha pasado desde la primera marcha el 28 de abril. Un mes. Miles de personas han salido a las calles en paz, sí, y de nuevo, estar en desacuerdo con la forma en la que nos gobiernan es motivo suficiente para salir a marchar, por supuesto, pero lo que es inaceptable es que una persona muera en medio de una manifestación, es inaceptable que por cuenta de un bloqueo de una vía, una niña que viajaba en una ambulancia tratando de salvar precisamente su vida, la perdiera; es inaceptable que existan desaparecidos, es inaceptable el abuso sexual, que tengamos que seguir contando cifras de heridos, de violencia en las calles, de saqueos, de robos, de delincuentes aprovechando el momento para generar caos. Este país necesita muchos cambios, muchas reformas, más de la mitad de la población en condición de pobreza debe ser el suficiente llamado de atención para que entre todos hagamos algo, no podemos seguir esperando qué hacen los demás, hay que entrar al debate y construir para el beneficio del país entero. Entre todos. Confiamos en que el Gobierno y el Comité Nacional del paro lleguen a acuerdos rápido, pero está claro que muchos no se sienten representados por dicho comité y se pide una descentralización de la negociación, del diálogo. Tiene mucho sentido en un país tradicionalmente centralista que está viendo cómo la protesta envía mensajes desde la región. Así que como ya lo hemos hecho en nuestra plataforma digital, les dejamos todo lo que sucedió en la primera semana de protestas en este link, cuando la situación empezó a pasar de castaño a oscuro en la segunda semana, lo que registramos de la tercera semana   y, para que puedan seguir el cubrimiento que venimos haciendo, incluidas todas las movilizaciones, les recomendamos entrar a www.elespectador.com para leer qué pasó en estos últimos días en Cali, también de la moción de censura a la que se enfrentó el ministro de Defensa este lunes y martes en el Congreso y, para sumar, el lamentable hecho del palacio de Justicia en Tuluá, quemado por delincuentes, y en donde reposaban documentos con procesos vigentes.  

 

Un mes ha pasado y, en medio de toda la protesta, la Policía ha sido protagonista. El mismo presidente Iván Duque aseguró que la Procuraduría ya tiene abiertas varias investigaciones y que en caso de violaciones “por conductas individuales de miembros de la Fuerza Pública”, todas serán judicializadas. Por eso hemos querido dedicar este boletín de noticias al uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía, del Esmad, no solo por lo que hemos visto desde el pasado 28 de abril, sino porque es una vieja discusión que cada tanto cobra vida. Hay que ser sinceros, claro, esto que hemos visto no solo pasa en Colombia y, por eso, también vamos a revisar lo que ha pasado en otros países, por ejemplo en Estados Unidos, justo cuando se cumple un año del asesinato de George Floyd, o, para volver a nuestro país, la muerte de un hombre mientras estaba en custodia policial. Así que, sin dar más vueltas, aquí vamos:

 

Septiembre de 2020. Colombia se enteró del caso Javier Ordoñez, el hombre que mientras estaba bajo detención de policías adscritos a un CAI en Bogotá, murió. El hecho entonces desencadenó una ola de protestas en contra del actuar de los uniformados y varios casos fueron recordados: el de Nicolás Neira, el de Andrés Felipe Becerra, el de Dilan Cruz. Por eso, para ir más allá de la furia social y la angustia que producía seguir contando casos, Laura Ospina, de la sección Política, nos contó sobre Las deudas del Congreso con las reformas de fondo a la Policía. Desde ese momento ya el país escuchaba varias ideas, como transferir la institución al Mininterior y que sus miembros no fueran juzgados por la justicia penal militar, como funciona hoy.

 

La realidad, en ese septiembre, estaba marcada por la violencia. De acuerdo con la misma alcaldesa de Bogotá, Claudia López, en la capital de los colombianos se reportaban 10 personas fallecidas y en menos de 48 horas se había recibido un total de 119 denuncias de casos de agresiones por parte de los uniformados. “Lo sucedido es una auténtica masacre con los jóvenes de nuestra ciudad”, sentenció López, quien detalló que la propuesta de una reforma constitucional de la Policía era bien recibida por la Procuraduría pero no por la Presidencia de la República. Llegó una segunda declaración de la mandataria local: “En vez de militarizar Bogotá, se debe desmilitarizar la Policía”

 

Los abusos policiales no eran un caso, para ese instante, que solo se estuviera viviendo en Colombia, entonces registramos lo que pasaba en Hong Kong, en Irán, en Brasil y en Estados Unidos; también recibimos la columna de opinión que Rodrigo Uprimy quien reflexionaba sobre la Policía y su papel en la democracia, hicimos un pódcast que nos permitió escuchar a Guillermo Rivera, exministro, y al representante Inti Asprilla para hablar sobre puntos esenciales para una reforma estructural y operacional de la Policía, también registramos el pronunciamiento de la Corte Suprema sobre el papel de la fuerza pública con, por ejemplo, la suspensión de la escopeta usada por el Esmad contra Dilan Cruz.


Quisimos ver, otra vez, más ejemplos internacionales que iban más allá de la crisis y trabajaban sobre cambios concretos. En Irlanda del Norte y en Sudáfrica intentaron arreglar graves problemas dentro de este cuerpo de seguridad, pero se dieron resultados bastante desiguales. ¿Qué hicieron, en concreto? Nos decía la redacción Internacional que la Policía Real del Ulster pasó a llamarse Servicio de Policía de Irlanda del Norte, se creó una comisión para garantizar la rendición de cuentas así como un defensor del Pueblo de la Policía y un Tribunal de Quejas; y el nuevo código por el que se comenzaron a regir los uniformados tenía especial énfasis en derechos humanos.​​​​​​​


En el caso de Sudáfrica, existían los kitskonstabels —que eran oficiales negros entrenados en seis semanas y con un rango inferior al de los policías blancos— ellos tenían la tarea de “controlar” cualquier tipo de acción catalogada como revolucionaria. La Policía usaba armas de fuego, no había una regulación clara sobre el ‘uso de la fuerza letal’, entonces en 1994 llegó la reforma en línea con la democracia que llegó con Nelson Mandela. ¿Qué sucedió? Inclusión. Se habló de una policía comunitaria, la comunicación era fluida y, sobre todo, directa. “Esta inclusión aumentó la diversidad racial del servicio de Policía de Sudáfrica y redujo el nivel general de competencia”, nos cuenta los colegas de la sección Internacional. Los rangos y títulos militares se descartaron, se adaptaron nuevos uniformes y colores distintos para los vehículos de la Policía, entre otras medidas.

Volvamos a Colombia. La tensión se mantenía entre los ciudadanos y la Fuerza Pública. Por eso, preguntando a organizaciones no gubernamentales internacionales, hicimos este video con el objetivo de aportar en la reconstrucción de esa relación, deteriorada por los abusos policiales. Aquí, incluso, aparecen los testimonios de, para ese momento, la viceministra de Defensa, Diana Abaunza, y del comandante de la Policía, Hoover Penilla, quienes defendían la labor de la entidad. ​​​​​​​


Suscripción digital

Hablamos con personas de la academia para que nos dieran su visión sobre más y más ideas que han surgido, como la ya citada de pasar a la Policía para el Ministerio del Interior, o de contemplar la prohibición en el traslado de personas a los CAI, también de hacer una regulación a la requisa. Se detalla la depuración administrativa y la modificación en el sistema de ascensos, temas con mucho de forma y de fondo. Todos los detalles de este análisis aparecen aquí.

 

En Estados Unidos, tras la muerte de George Floyd, se creó un proyecto de ley bajo ese mismo nombre que buscaba, entre otras cosas, “prohibir las llaves de estrangulamiento, limitar la entrega de equipos militares a la Policía, así como la creación de un registro nacional de agentes despedidos por abusos”, nos contaba la sección Internacional.  Aunque, una vez más son importantes las claridades, en el caso de Estados Unidos existe un problema racial histórico que se debe tener en cuenta.

 

El Gobierno colombiano, ya en abril de este año, antes de que comenzara el paro nacional, sugirió limitar la protesta porque justo en esos momentos es cuando, advertía el Ejecutivo, se desprestigiaba más a la Policía. Para el pasado 3 de mayo la manifestación ya sumaba seis días y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) condenaba el uso de la violencia contra manifestantes en Colombia y le pedía al gobierno de Joe Biden condenar los excesos policiales. Se sugirió, también, una suspensión de la venta de materiales antidisturbios a Colombia. Buscando más fuentes informativas, hablamos con la organización que ha llevado un registro pormenorizado de los posibles excesos policiales en las protestas de este año y detallamos los casos en los que se denunciaba violencia sexual en medio del paro nacional cometida presuntamente por la Fuerza Pública.


Laura Ospina, quien ha seguido de cerca estas ideas de la reforma a la Policía, entrevistó a Iván Cepeda, el senador que ha sido uno de los autores de varias propuestas para reformar a la Policía, en la misma línea el fuero militar y los asensos en la Fuerza Pública, sin embargo el trámite se queda a media marcha en el Congreso. “Cada protesta deja más personas heridas y muertas por actuaciones que están totalmente por fuera de cualquier estándar de derechos humanos. Eso fue lo que vimos el 21 de noviembre de 2019, luego lo que ocurrió en la cárcel la modelo en marzo de 2020, posteriormente cuando fue muerto el joven abogado Javier Ordóñez. Ahora lo que hemos podido presenciar en esas jornadas de paro nacional es que ha sido, sin ninguna exageración, un baño de sangre. La Policía ha aplicado toda clase de métodos, desde uso desmesurado de la fuerza, pasando por disparos y uso de armas de fuego, pasando por hechos de desaparición forzada y violencia sexual”La entrevista completa está aquí.


El 5 de mayo, escarbando en la memoria, el equipo de Colombia+20 nos recordó que a pesar de que el Acuerdo de Paz estableció que se deben reglamentar las garantías para la protesta pacífica, hasta hoy el Congreso no ha legislado al respecto. Que la Policía debe seguir el “Estatuto de reacción, uso y verificación de la fuerza legítima del estado y protección del derecho a la protesta pacífica”, que en su artículo 35 prohíbe el uso de armas de fuego durante las manifestaciones y, además, nos dieron una píldora para la memoria para advertir que ese protocolo lo establece el Decreto 003 del 5 de enero de 2021 y es el resultado de una mesa de trabajo entre organizaciones sociales y el Gobierno, en cumplimiento de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia para proteger el derecho fundamental de la protesta. “Y si bien es un avance, no alcanza a regular las garantías para ejercer este derecho, pues eso solo podría hacer una ley estatutaria que desde hace al menos cuatro años el Congreso está en deber de legislar y no lo ha hecho”, nos explicaron.

 

Para buscar todos los contrastes de la información y, sobre todo, para entender todos los putos de vista, entrevistamos al ministro de Defensa, Diego Molano, quien aseguró que el actuar de la Fuerza Pública a lo largo del paro nacional de 2021 ha sido apegada a la ley y a los derechos humanos. Molano, al preguntarle por el exceso de fuerza de la Policía, le dijo a El Espectador que “si han sucedido hechos individuales que implican que ha habido un inadecuado uso de las reglas, se activa con toda contundencia y exigencia para que se aclare la verdad y haya justicia. Sin impunidad. Pero, no es un comportamiento generalizado, no es la instrucción de que sea así. La gran preocupación es que tenemos, y por lo que deberíamos apostar toda la sociedad, es cómo se protege la seguridad y la vida de todos”.


“Aquí no debería haber muerto ninguno. Nuestra gran preocupación es que los colombianos que están en sus casas preserven sus vidas; que los que salgan a marchar lo puedan hacer democráticamente y se preserve su vida; que los policías que salen a proteger a esos ciudadanos, a los unos y a los otros, preserven su vida. Esa es la discusión”.

​​​​​​​

​​​​​​​Diego Molano, ministro de Defensa.

Dos semanas pasaron y ya todos hemos visto actos de violencia que no deberían pasar. El representante de la Alianza Verde, Wilmer Leal, fue uno de los congresistas que lideró el llamado de moción de censura en contra del ministro de Defensa con el objetivo de escuchar sus explicaciones frente a los abusos de la Policía Nacional y el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) en medio de la protesta social en Colombia. También, en entrevista con El Espectador, recordó que “una moción de censura tiene que estar motivada por mínimo el 10 % del Congreso. Somos 18 los congresistas que firmamos”. Fue claro en que “este Gobierno tiene que comprometerse con la ciudadanía para liderar las transformaciones que se necesitan en la Policía y en el Esmad”. Y soltó una propuesta mucho más radical: “El Esmad debe liquidarse, esa es una fuerza que no puede seguir en las calles con salvoconducto para hacer lo que quiera”.

 

El 20 de mayo reportamos la apertura de incidente de desacato por incumplimiento de fallo que protege la protesta. La Policía, el Ministerio de Defensa y la Alcaldía de Bogotá están vulnerando el derecho a la protesta, de acuerdo con el más reciente fallo del Tribunal Superior de Bogotá, despacho que pidió respuestas incluso al presidente Iván Duque y exigió que se aplique la protección ordenada por la Corte Suprema en 2020.

 

Justo el mismo día el Washington Post publicó el informe “Asesinados por la Policía en Colombia”.  Lo que hizo ese equipo periodístico fue cruzar imágenes de los videos que involucran las muertes de Joan Nicolás García Guerrero, Marcelo Agredo Inchima, Santiago Andrés Murillo Meneses y Brayan Fernando Niño Araque. ¿Qué concluyeron? “Un examen del Post (...) muestra cómo la policía colombiana parece haber cruzado una línea letal”. 

Después de este recorrido, de mirar casos internacionales, de escuchar ideas locales, ¿qué otras ideas de reforma han surgido? Aparece, desde el Congreso mismo, la eliminación del uso del bastón tipo tonfa (bolillo) para golpear en la cabeza, la prohibición de dar más de una descarga eléctrica con el “taser” y convertir en falta grave el uso de armas cinéticas, como armas con munición de balines o de goma, nos contaba Germán Gómez Polo, @TresEnMil. Para entender una a una todas las reformas a la Policía propuestas, lo que ha sucedido en Estados Unidos un año después del asesinato de George Floyd por parte de un oficial de Policía y lo que pasó en los dos debates de moción de censura contra el ministro de Defensa, Diego Molano, dejamos los siguientes artículos:


Como vimos, las propuestas de reforma son muchas, las razones también son evidentes más allá de los juicios porque no solo existen investigaciones en la Procuraduría sino policías destituidos, como los patrulleros Juan Camilo Lloreda y Harby Damián Rodríguez, declarados responsables disciplinariamente del homicidio del abogado Javier Ordóñez y sancionados con 20 años de destitución e inhabilidad. Organismos internacionales tienen sus ojos puestos en Colombia, los medios extranjeros, como todos los locales, han documentado los casos de abuso policial. Para cerrar este boletín dejamos una noticia que viene, directamente, del mismo ministro de Defensa, Diego Molano, quien en su defensa durante la moción de censura, dijo sobre la Policía: “Viene un proyecto de ley de un régimen disciplinario más estricto, más expedito. Queremos que los procedimientos permitan a Colombia tener respuestas, que incluyen temas como el enfoque de género, que incluye que los derechos humanos sean un tema transversal”.

 

Molano también advirtió que el Gobierno Nacional es consciente de que la Policía Nacional necesita una reforma, razón por la cual se trabaja en dicho proyecto en el Congreso, y recalcó que el gobierno de Duque tiene “la responsabilidad histórica de que Colombia mantenga, mejore y logre siempre una mejor Policía”. Todos, todos en el mismo punto de partida: la reforma es necesaria. Ahora se trata de, entre todos, construir sobre las ideas expuestas para que quienes hemos perdido la confianza en la Policía podamos volver a creer en ella sin tenerle miedo cuando la vemos por la calle.

 

Si les gustó este newsletter y el contenido que desarrollamos en El Espectador, invitados a formar parte de la comunidad de suscriptores. En esta labor de todos los días necesitamos compañía no solo para las críticas, que las recibimos con humildad, sino para que nos ayuden a construir un mejor país, denunciando, indagando, investigando, informando. Y no olviden dejar aquí abajo los temas que ustedes quisieran que desarrollemos en la redacción de El Espectador. Nos vemos el próximo miércoles. Sigan el cubrimiento, minuto a minuto, de todo el paro nacional en www.elespectador.com Hasta pronto.



¿Qué tema le gustaría que tratáramos la próxima semana? 

Escríbanos aquí

El Espectador Facebook
El Espectador Youtube
El Espectador Twitter
El Espectador Instagram

¿Té gustó esta información? Compártelos con tus amigos o familiares.

Has recibido este correo por ser usuario de El Espectador esto implica la aceptación de los Términos y condiciones y Políticas de Tratamiento de la Información de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2020.

Este email fue enviado a: jesusmesa92@gmail.com | Este email fue enviado por: El Espectador
 
Si no quieres recibir estos emails haz click acá
 
SeparadorFoot
 
Verified by ICOMMKT
 
El Espectador